Ataque de panico

¿Qué es el trastorno de pánico?

Las personas con trastorno de pánico tienen ataques repentinos y frecuentes. Estos ataques se caracterizan por una ola repentina de temor o incomodidad, o bien, una sensación de perder el control, incluso cuando no hay un peligro real o un factor desencadenante claro. No todas las personas que tienen un ataque de pánico llegarán a tener este trastorno. A menudo, los ataques de pánico incluyen síntomas físicos como temblores, hormigueo o latidos rápidos, que podrían sentirse como si le estuviera dando un ataque al corazón. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento. Muchas personas con este trastorno se preocupan por la posibilidad
de tener otro ataque y podrían hacer cambios considerables en sus vidas para evitarlo. Los ataques de pánico pueden ocurrir con tanta frecuencia como varias veces al día, o tan poco como unas cuantas veces al año. A menudo, el trastorno de pánico comienza a final de la adolescencia o a principios de la edad adulta. Las mujeres tienen una mayor probabilidad que los hombres de desarrollar este trastorno.

Síntomas

Las personas con trastorno de pánico pueden tener:

● Ataques de pánico repentinos y repetidos con ansiedad y miedo abrumadores.
● Una sensación de estar fuera de control, o de tener miedo a la muerte o a una fatalidad inminente durante un ataque de pánico.
● Una preocupación intensa sobre cuándo ocurrirá el próximo ataque de pánico.
● Temor de ir o evitar ir a los lugares donde han tenido un ataque de pánico en el pasado.
● Síntomas físicos durante un ataque de pánico, como:

 -latidos fuertes o rápidos del corazón,
 -sudor,
 -escalofríos,
 -temblores,
 -dificultad para respirar,
 -debilidad o mareos,
 -hormigueo o entumecimiento de las manos,
 -dolor en el pecho,
 -dolor de estómago o nauseas.

Origen

Los investigadores han descubierto que varias partes del cerebro y ciertos procesos biológicos pueden desempeñar un papel fundamental en el temor y la ansiedad. Algunos investigadores consideran que los ataques de pánico son como una “falsa alarma” en la que los instintos normales de sobrevivencia están activos con demasiada frecuencia o fuerza, o una combinación de las dos. Por ejemplo, una persona con trastorno de pánico podría sentir palpitaciones fuertes y asumir que está teniendo un ataque al corazón. Esto podría dar origen a un círculo vicioso, ocasionando que una persona tenga ataques de pánico aparentemente de improviso, que es la
característica principal del trastorno de pánico. Los investigadores están estudiando cómo interactúan el cerebro y el cuerpo en las personas con trastorno de pánico, para así desarrollar tratamientos más especializados. Los investigadores también están explorando formas en que el estrés y los factores ambientales desempeñan algún papel en este trastorno.

Factores de riesgo

 Los siguientes factores podrían aumentar el riesgo de padecerlo:

  • Personalidad. Una persona que es tímida o que tiene un temperamento negativo o que evita cualquier situación peligrosa puede ser más propensa a padecer un trastorno de ansiedad generalizada que otras.
  • Genética. El trastorno de ansiedad generalizada puede ser hereditario.
  • Experiencias. Es posible que las personas con trastorno de ansiedad generalizada tengan antecedentes significativos de cambios de vida, experiencias negativas o traumáticas durante la infancia, o un suceso negativo o traumático reciente. Las enfermedades crónicas u otros trastornos de salud mental podrían aumentar el riesgo.

Complicaciones

Tener trastorno de pánico puede ser incapacitante. Este estudio puede:

  • Afectar tu capacidad de realizar ciertas tareas de manera rápida y eficiente, porque te cuesta concentrarte
  • Quitarte tiempo y hacer que no te concentres en otras actividades
  • Reducir tu energía
  • Aumentar el riesgo de que sufras depresión

El trastorno de pánico también puede provocar o empeorar otras afecciones físicas, tales como las siguientes:

  • Problemas digestivos o intestinales, como el síndrome del intestino irritable o úlceras
  • Dolores de cabeza y migrañas
  • Dolor y enfermedad crónicos
  • Problemas para dormir e insomnio
  • Problemas del corazón

El trastorno pánico a menudo se presenta junto con otros problemas de salud mental, lo cual puede hacer que el diagnóstico y el tratamiento resulten más desafiantes. Algunos trastornos de salud mental que con frecuencia se manifiestan junto con el trastorno de ansiedad generalizada comprenden los siguientes:

tratamiento

Si tienes síntomas de este trastorno, habla con tu médico u otro proveedor de atención médica. Después de conversar sobre tu historial clínico, es posible que te hagan un examen físico para asegurarse de que no tengas algún problema físico no relacionado que te esté causando estos síntomas. El proveedor de atención médica quizás te refiera a un profesional de la salud mental, como un psiquiatra, un psicólogo o un trabajador social clínico. El primer paso para un tratamiento eficaz es obtener un diagnóstico, generalmente dado por un profesional de la salud mental. Por lo general, el trastorno de pánico se trata con psicoterapia (a veces llamada “terapia de diálogo”), medicamentos o una combinación de ambos. Aunque te dejamos una guía de cómo mejorar tu estado si padeces este trastorno, te recomendamos encarecidamente que le preguntes a tu médico cuál es el mejor tratamiento para tu caso, ya que es sumamente importante descartar cualquier otro problema médico que pueda confundirse con algunos de los síntomas. 

Si en tu caso estás experimentando un ataque de pánico, es importante recordar que aunque los síntomas pueden ser intensos, el ataque de pánico no es peligroso y no te va a hacer daño. Aquí te dejamos algunos consejos para ayudarte a manejar un ataque de pánico:

  • Lleva un diario personal. Llevar un registro de tu vida personal puede ayudarlos a ti y a tu proveedor de atención médica mental a identificar cuál es la causa del estrés y qué parece ayudarte a sentirte mejor.
  • Establece prioridades en tu vida. Puedes disminuir la ansiedad si administras bien tu tiempo y tu energía.
  • Evita el consumo de sustancias no saludables. El consumo de alcohol y drogas, e incluso de nicotina o cafeína, puede provocar ansiedad o empeorarla. Si tienes una adicción a estas sustancias, dejarlas puede provocarte ansiedad. Si no puedes dejarlas solo, consulta con tu médico o busca un programa de tratamiento o un grupo de ayuda que te sirva.
  • Intenta mantener la calma y recuerda que el ataque de pánico no durará para siempre.
  • Respira profundamente y lentamente, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Esto te ayudará a controlar la respiración ya reducir los síntomas físicos.
  • Intenta distraerte haciendo algo que te guste o te relaje, como leer un libro, escuchar música o mirar una película.
  • Habla con alguien de confianza sobre lo que estás sintiendo. A veces, compartir tus sentimientos con alguien puede ayudarte a sentirte mejor.
  • Pide ayuda a un profesional. La ansiedad, al igual que muchos otros trastornos mentales, puede ser más difícil de tratar si no buscas ayuda lo más pronto posible. Ellos pueden ayudar a aprender técnicas de relajación y estrategias para manejar los ataques de pánico.

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